domingo, 23 de marzo de 2008

De Forma y Simetría

Mientras estamos abocados a la tarea de preparar un texto de presentación para el próximo congreso de SEMA (2009), parece pertinente recordar el que se preparó como marco del congreso de Buenos Aires (2007).

Desde los orígenes del hombre, el orden aparece como uno de los modos de alejar la idea del caos y el universo de lo monstruoso. “El orden es el resultado de un plan preconcebido”, sostiene Ilya Prigogine, y agrega que “es evidente que la relación entre desorden y orden es uno de esos interrogantes que cada generación se plantea y resuelve con arreglo al vocabulario y a los intereses de su época.”
Tanto en Occidente como en Oriente, el concepto de orden —el control de la forma, por lo tanto— se construye mediante una accidentada dialéctica entre períodos históricos —unidades concretas— y la práctica social del conocimiento.
Es, entonces, el tiempo —unidireccional e irreversible o circular y determinado— el escenario donde el hombre se permite desarrollar la idea de orden no estático sino una manifestación de fluctuaciones estructuradas.
Es en esta relación de permanencia y cambio —en la que el alineamiento podría ser considerado, quizás, como la primera operación de dominio formal— la simetría tiene su propia historia, que se constituye en un concepto clave en la evolución del pensamiento humano.
Así, al hombre le ha llevado milenios encontrar una forma dominada por la simetría, diseminarla en los objetos producidos —las pinturas, los utensilios, la arquitectónica, etc.—, dar cuenta de la complejidad de sus aspectos conceptuales —hoy, como hace siglos, todavía en estudio—, y operar con ella hasta, paradójicamente, permitirse desplazarla de la casi obligatoria inclusión en cualquier explicación científica.
En el encuentro, éste es el territorio multidisciplinar en el que las maneras más variadas de isometrías, homeometrías, catametrías y ametrías —por nombrar sólo algunas de ellas— tienen ocasión de estudiarse. Es nuestra expectativa que los abordajes tengan la mayor variación posible.
Bueno es recordar, medio siglo más tarde, que muchos de estos conceptos han sido planteados en Forma y Simetría, el fundamental libro de Wolf y Kuhn —título que a modo de homenaje recuperó el congreso 2007— y que para muchos estudiosos ha constituido la iniciación en el tema.
Entendemos que la idea de simetría constituye, por lo tanto, uno de los pilares sobre los que se organiza la práctica proyectual del hombre, a tal punto que el pensador que intenta posicionarse en torno a este concepto, encuentra un tesoro escondido que permite anclar tanto la práctica teórica como la productiva y la política —la cultura, en definitiva— de la forma.

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