lunes, 28 de abril de 2008

La última clase

En las universidades americanas está de moda invitar a los profesores más importantes a dar una conferencia titulada "La última clase". En ellas se les pide que imaginen, si fuera su última vez frente al aula, qué lecciones les darían a los alumnos. Cuando le tocó a Andy Pausch, sin embargo, no se trató de un mero ejercicio académico. Pausch, profesor de computación de la universidad Carnegie Mellon, de 46 años y padre de tres niños pequeños, acababa de ser diagnosticado con un cáncer de páncreas que le daba sólo tres a seis meses de vida.
Pausch, considerado hoy uno de los mayores especialistas en realidad virtual, fue recibido por el aplauso ensordecedor de sus 400 estudiantes ("¡Déjenme al menos ganar el aplauso con la conferencia!", los amonestó al tomar el micrófono).
Lo que siguió fue una clase literalmente magistral sobre el valor de la perseverancia. Por ejemplo, Pausch mostró todas las cartas de rechazo que recibió al aplicar a distintas universidades.
"Las barreras están hechas para mostrarnos cuánto deseamos algo", dijo. También contó cómo forzaba a sus alumnos a diseñar videojuegos sin sexo ni violencia, y que, a pesar de la resistencia inicial, en todos los casos los resultados habían sido extraordinarios.
Luego mostró fotos de su cuarto de la infancia, cubierto de ecuaciones matemáticas. "Así que si sus chicos quieren garabatear las paredes, por favor, déjenlos", instó. Habló de la importancia del apoyo de los padres (a pesar de que cuando terminó su doctorado en Matemática, su madre solía presentarlo como "mi hijo que es doctor, aunque no del tipo que salva vidas"). Siempre un hombre de las computadoras, con humor reconoció ser el "clásico hombre que cambia de religión en su lecho de muerte": "¡Por primera vez, ahora me compré una Mac!", reconoció.

Un video de la conferencia empezó a circular por YouTube y se volvió tal sensación que hasta Oprah Winfrey invitó a Pausch a su programa. De pronto, y en pleno año electoral, de Andy Pausch y "La última clase" es de todo de lo que se habla. El mercado editorial fue rápido en reaccionar y una versión escrita y expandida de "La última clase" acaba de salir publicada y se convirtió en un best seller inmediato.
"Todo el mundo parece obsesionado con el número de copias que están circulando de "La última clase" -sostuvo Pausch en su blog, en el que va informando de su enfermedad-, pero a mí sólo me importaban las primeras tres copias, que fueron para mis hijos."

[Juana Libedinsky, desde NY, para La Nación, 27/4 /2008]

miércoles, 23 de abril de 2008

Punto y raya Festival 02

Nada de figuración, nada de perspectiva, sólo puntos y rayas como fines en sí mismos, exhorta el sitio Web del festival "más abstracto del mundo". Se trata del Punto y Raya Festival 02: mostrar trabajos desarrollados sólo con puntos y rayas, valga la insistencia, para acompañar música. Organizado por el colectivo barcelonés Moviment d Alliberament Digital (MAD), tendrá lugar en Fabro, Nicaragua 4677, y la sección Competición Oficial podrá verse de nuevo en la Fundación Telefónica, Arenales 1540, hasta el miércoles próximo. Mañana, las sesiones puntilíneas empiezan a las 18.30; el jueves, a las 19.
Esta edición explora formas de línea abierta [o abstractas] sobre un fondo liso. Así, del lápiz a la estilográfica, del punto analógico al pixel digital, un espectro de obras de gran ingenio y abstracción que nos hcen reflexionar sobre la esencia del tiempo y el espacio.
Dicen los organizadores de 
puntoyrayafestival que seleccionan únicamente 1. obras que trabajan con puntos y líneas como fines en sí mismos, 2. que pueden experimentar todo tipo de movimiento en el plano 2d [desplazamiento, intersección, rotación, traslación simétrica y escalar] y 3. que aceptan cualquier tipo de técnica de ilustración siempre que sus puntos y líneas no se extiendan en el espacio [no tengan volumen], buscando la ausencia de figuración y perspectiva.

Sitio web: http://www.puntoyrayafestival.com/1_edicion/baires/av_bs.htm
Video: http://www.youtube.com/watch?v=Yr2sRau3Qck

domingo, 6 de abril de 2008

Entrevista a Pablo Amster

"El libro de la naturaleza está escrito en caracteres matemáticos, sostenía Galileo. Es que la matemática está en la estructura de nuestro pensamiento, en el lenguaje, es una parte importante de nosotros", reflexiona Pablo Amster, doctor en Matemáticas egresado de la UBA, y profesor e investigador del Conicet. Es autor de La matemática como una de las bellas artes y de Fragmentos de un discurso matemático , que presentó hace unos días. "Un libro para lectores iniciados. Pero para compensar (ríe) , en la próxima feria del libro presentaremos Mucho, poquito y nada, una obra de divulgación para recién llegados." Confiesa que sus otras grandes pasiones son la poesía y la música, y que supo ser un buen concertista de guitarra. "Pero no es una casualidad, creo que la matemática está más cerca del arte que de la ciencia. Su manera de crear universos es muy similar a la creación artística. En Mozart hay mucha matemática y huellas similares encontramos en las artes plásticas, en el cine. La paradoja es una expresión matemática."

¿Puede dar un ejemplo?
Seguramente, recordará El adivino, un texto de Borges que dice: "En Sumatra, alguien quiere doctorarse de adivino. El brujo examinador le pregunta si será reprobado o si pasará. El candidato responde que será reprobado". En la obra de Borges tropezamos con las matemáticas a cada paso. La paradoja es algo remoto, Epímedes, poeta, filósofo y matemático nacido en la ciudad de Gnosos, en la isla de Creta, afirmaba que "todos los cretenses son mentirosos", pero Epímedes era cretense, entonces, ¿se le podía creer? También la descubrimos en la obra de un poeta que valoro especialmente, el portugués Fernando Pessoa (1888-1935).

¿Qué dijo?
Un tema constante en la obra de Pessoa es el hombre sin identidad, difícil de encontrar porque se diluye en varias personas a la vez. Recordemos uno de sus poemas clásicos, El poeta es un fingidor . "El poeta es un fingidor./ Finge tan completamente/ Que hasta finge que es dolor/ El dolor que de veras siente./ Y quienes leen lo que escribe,/ Sienten, en el dolor leído,/ No los dos, que el poeta vive,/ Sino aquel que no han tenido..." Hay un famoso novelista británico, Julian Barnes, autor de El loro de Flaubert , amante de las matemáticas y la cocina, que en 2003 escribió El pedante en la cocina .

¿El pedante en la cocina?
Una recopilación de artículos periodísticos donde cuestiona, entre otras cosas, el rigor del contenido de las recetas de cocina. Por ejemplo, hace una divertida disquisición sobre qué significa "tomar una cebolla mediana". ¿En realidad, qué tamaño debe tener? Barnes también es autor de varias novelas policiales con el seudónimo Dan Kavanagh.

¿Le gustan los policiales?
Me gustan. Especialmente la obra de Edgar Allan Poe, poeta e inventor del género en 1841, que ha influido en escritores tan diversos como Baudelaire, Chesterton, Conan Doyle y Paul Valéry. El detective de Poe es el caballero Augusto Dupin que, como su autor, es un personaje paradójico, como se prueba en el relato La carta robada . También, la obra de mi colega Guillermo Martínez, que revalora el relato policial deductivo. Es autor también de un interesantísimo ensayo: Borges y la matemática . En el relato policial se produce un fenómeno curioso: el protagonista piensa para atrás, tiene un efecto y debe buscar sus causas. Un proceso que va en sentido contrario a la lógica, lo que se denomina aducción. Veo entrar a alguien todo mojado y, por aducción, deduzco que afuera llueve. Es lo que hace Sherlock Holmes a lo largo de todo el relato, pensar hacia atrás. Luego, en el capítulo final nos sorprende a todos, recomponiendo la historia. Deduciendo. Todo eso es matemática.

¿Y en el cine?
Pienso en los films del notable Alfred Hitchcock, por ejemplo Vértigo , donde todo se resuelve a la manera de un teorema fantástico. Un ejemplo interesante es Pi, fe en el caos, film estadounidense independiente, de 1998, del director Darren Aronofsky. Cuenta la historia de Max Cohen, un matemático creador de Euclides, una computadora con la que piensa encontrar la clave numérica de la realidad, desde la Bolsa de Valores hasta los aros que forma el humo de un cigarrillo.

¿Qué es para usted la matemática?
En una conferencia sobre Las mil y una noches , Jorge Luis Borges contó la historia de un hombre que vive apaciblemente en El Cairo, hasta que un día, en sueños, se le aparece una voz que le dice: Ve a la ciudad de Isafán y busca la mezquita; allí encontrarás un tesoro . El sueño se repite varias veces, hasta que el hombre decide emprender el viaje. Durante el trayecto, su caravana es asaltada y está a punto de perder la vida. Pero después de muchas penurias, llega a Isafán agotado y sin un céntimo, y resuelve pasar la noche en la mezquita, sin saber que en realidad era una guarida de ladrones. Es capturado por la policía, que lo lleva ante el cadí (juez). El hombre cuenta su historia y entonces el funcionario se ríe de él: "Extranjero ingenuo, he soñado tres veces que debo ir a El Cairo y buscar una casa que tiene un jardín, en el jardín una fuente, un cuadrante solar y una vieja higuera, que cavando bajo la higuera encontraré un tesoro fabuloso. Pero no fui tan tonto como para darle crédito. ¡Vete de aquí, toma este dinero y vuelve a tu casa!" El hombre regresa a su casa. Se dirige al jardín, cava bajo la higuera, entre la fuente y el cuadrante solar, y encuentra un tesoro fabuloso. Eso para mí es el espíritu de la matemática: dejarse llevar por un sueño.

Entrevista de Luis Aubele en La Nación, Buenos Aires, 06.04.08

sábado, 5 de abril de 2008

Aha!

Desde hace varios años, nuestro amigo Caspar Schwabe, el mismo que da clases en el Japón y nos maravilló con un extraordinario despliegue de raros objetos desarmables durante el último Congreso SEMA-ISIS de Buenos Aires, orienta Aha!, una galería-tienda de su ciudad de origen, Zurich. Es más que interesante visitar el sitio online de Aha! (los precios son prohibitivos para argentinos, eso sí). En Aha! ofrecen objetos para jugar, objetos para aprender, y objetos que se pueden apreciar como obras de arte. Y, frecuentemente, las tres instancias coinciden en el mismo objeto. Para abrir la cabeza.